HIRAM BINGHAM Y UN RETRATO DE MIRANDA

HIRAM BINGHAM FUE UN explorador norteamericano que nació en Honololú en 1875 y murió en Washington en 1956. Durante su vida llevó a cabo varias ocupaciones: profesor universitario en Harvard y Princeton, gobernador por un día del Estado de Conneticut, senador, aviador y organizador de la Escuela Militar de Aeronáutica de los EE. UU., conferenciante, botánico, explorador, inspirador de la figura cinematográfica de Indiana Jones… Sin embargo, ha pasado a la historia mundial de la civilización como la persona que en 1911 descubrió para el mundo las ruinas de Machu Picchu, en el Perú, la ciudad sagrada inca que jamás fue hollada por los españoles. Fue un 24 de julio de 1911, ayudado por un campesino local que le llevó hasta la plataforma de entrada a la ciudad. Cuando llegó a la cima y pudo observar los restos de las edificaciones que allí había, se quedó sin habla. Hoy en día Machu Picchu es Patrimonio de la Humanidad y está considerada como una de las siete maravillas del mundo.

 


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El explorador Bingham (a quien en el Perú acusan de saqueador de la ciudad incaica, ya que trasladó desde Cuzco a los Estados Unidos gran cantidad de piezas que localizó en la cumbre, que actualmente se encuentran en la universidad de Yale) tenía una buena biblioteca, era gran lector y un admirador de la vida y obra de Francisco de Miranda. Entre los objetos que adornaban su casa estaba este retrato del general que se muestra bajo estas líneas, pastel sobre papel (circa 1806), de 41 x 31, que fue descubierto a finales de los años cincuenta del siglo pasado, tras la muerte del explorador, en una casa de antigüedades en Trenton y finalmente adquirido por la caraqueña Fundación John Boulton.

 


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En la base del retrato está escrito este aforismo tan mirandoniano: “Patria Cara Carior Libertas”. Es decir: la patria es querida, pero lo es más la libertad. Miranda estuvo en Trenton durante su primer viaje a los Estados Unidos, en 1784.