ASÍ FUE LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA

 

EL BARCO SALIO DE FAJARDO con rumbo noroeste; la mañana amenazaba lluvia. El Comandante General de la Marina Mirandoniana, Julio Hernández, navegante que conoce como nadie las aguas que separan Puerto Rico de la primera de las Islas Vírgenes norteamericanas, St. Thomas, colocó la bandera de la nueva República en la popa de su bote, el V.I.P., y se adentró en la mar. El viento rolaba sur-sureste, las nubes esponjaban el cielo y, entre los restos de un sol mortecino, comenzó a llover. La expedición la formaban siete personas, germen y avanzadilla de un singular ejército de ciudadanos del mundo que quieren reivindicar la figura del caraqueño Francisco de Miranda.

 

 

 


Sobre la arena de Cayo Diablo los expedicionarios tomaron posesión de aquel islote, proclamaron su independencia como REPÚBLICA MIRANDONIANA DE CAYO DIABLO, clavaron banderas tricolores y dieron vivas a don Francisco de Miranda, a la nueva República y a la Libertad. Y sucedió doscientos veintisiete años después de que el precursor Miranda rindiera las Bahamas sin explotar un gramo de pólvora. Sobre Cayo Diablo han quedado hincadas las enseñas tricolores y el universo cuenta con una nueva República, espacio de libertad. Este es el testimonio gráfico de aquel gran día.